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Ha llegado una nueva época de mudanzas en mi vida. Y entre todo lo que mudo también está este blog.

Voy a mudarme a Blogger, ya abrí ahí un blog hace tiempo, de hecho he dejado la única entrada que puse y, además, he trasladado todas las entradas de éste. Así que, si queréis leer mis cosillas estaré en
http://susana-imaginarte.blogspot.com/



 
 
 
 
 
 

Tengo muchas ganas de compartir con todos los que leeis mi blog algo muy curioso que me sucedió anoche. Ayer no tuve lo que se puede decir un buen día, pero al caer la tarde pensé en arreglarme y salir un rato a la galería Carmen del Campo, pues había leído en internet que a las ocho y media hacían una especie de perfomance en la que intervenían unos músicos y un pintor.

Pes como ya os digo no estaba en mi mejor momento, pero al fin salí. Lo que pasa es que me perdí. Cuando me pierdo en Córdoba siempre termino encontrándome, pero tarde, claro. La galería estaba cerrada y había un cartel en el que se podía leer que había que confirmar la asistencia. Y allí estábamos unos cuantos tontos frente a la cancela de la entrada cerrada mientras Doña Carmen del Campo nos miraba con miedo por si echábamos la puerta abajo. Así que, decidí irme.

Conforme me voy alejando de la galería oigo el compás de unos tacones (por lo menos unos manolos)...me vuelvo y era ¡La Carmen abriéndonos la cancela! Así que entré y, después de que el pintor hiciera un par de dibujos me di cuenta que un compañero del colectivo de fotografía estaba a mi lado. Otro, dentro, había preparado todo el tinglado audiovisual pra que se viera en gran pantalla lo que hacien el pintor y los músicos.

Entonces me alegré de haber salido y de encontrarme con dos compañeros para arreglar un poco el día.

La exposición era de pinturitas de rincones de Córdoba. Pero bajé a la sala que hay en el sótano animada por uno de mis compañeros que me dijo que había abajo un cuadro con un puente que tenía que ver. Bajé y allí, frente a mí, me encontré de repente el Puente de Hierro. Si me lee alguno de los amigos Zaragozanos que me quedan, sabrán que allí viví durante una buena temporada, y que fui muy feliz.

Pude ver en el cuadro las ventanas de mi antigua casa. Fue maravilloso e inesperado. Y no sé si es algún tipo de señal. Me gusta pensar que sí...

 


 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 

Para los que me perdisteis la pista desde que me vine a Córdoba he preparado este batiburrillo de vídeo donde hay imágenes que pueden resumir un poco esta temporada en la que dejé de teneros al tanto de mis chorradas.

 
 
 
 
 
 
Como vais a ver a continuación, me estoy convirtiendo en una cordobesa de pro. Cumplo con todas y cada una de mis obligaciones como ciudadana de Córdoba, incluyendo visitas a los fabulosos puestos de caracoles que parece que han sembrado por toda la ciudad.

Yo ya procesaba un gran amor hacia estos animalillos, ya cocinados, claro; pero aquí voy a flipar, en cada barrio hay un par de puestos o tres de caracoles. Cuestan a un euro el vasito. Y esto, acompañado de una cerveza fresquita...mmmmmm

El viernes mi chico me dio una sorpresa y me recogió en el colegio para inaugurar la temporada de caracoles. Aquí tenéis el resultado. Primero observad cómo se hace mirando a un cordobés, cordobés; y luego veréis que yo aprendo rápido.



 
 
 
 
 
 

El veintidós de febrero, día de mi cumpleaños, lo pasé con mi chico y mi familia, en Málaga. Allí estuve hurgando entre las fotos antiguas y encontré algunas con imágenes de cumpleaños pasados. Ahí van:

 
 
 
 
 
 
 Varios amigos están este fin de semana visitando ARCO, empapándose de todo lo que se cuece en el mundo del arte emergente y actual. Disfrutando de maravillosas obras de arte contemporáneo y haciéndose llagas en los pies de estar todo el día caminando entre pasillos y stands. 

 Este año tampoco he acudido a esa ineludible cita, pero no importa. No os preocupéis ninguno de los que habéis fallado este año a la cita con el arte contemporáneo. He descubierto en la red algo que llenará ese espacio vacío que nos ha dejado el no poder asistir a tan gran e importante evento. 

 Lo vi en el blog de Agustín Fernández Mayo y aquí lo tenéis:

 
 
 
 
 
 
 Cada mañana, al levantarme, me pongo cuatro tipos de crema distintas en la cara para retrasar "los signos de envejecimiento", las arrugas. Me lavo la cara con un exfoliante, esta palabra le hace mucha gracia a los hombres, al menos a los que no son metrosexuales. Luego me pongo un contorno de ojos, una crema reparadora, otra para protegerme del sol que también es antiarrugas, y una hidratante de día también antiarrugas. Después, si me he levantado con tiempo de maquillarme porque la noche anterior no me he ido de cervecitas, me pongo mi maquillaje superhidratante, también antienvejecimiento. Pero las patas de gallo cada vez son más largas.

El tiempo pasa...y pesa, pero más los kilos, como decía el anuncio de fontbella. Soy muy televisiva, como dice mi chico, pero es que no puedo remediarlo. El 22 de este mes hará 35 años que nací, en medio de un temblor de tierra, por cierto. Y todos los que rondáis mi edad, sabéis que crecimos mirando esa caja tonta muchas horas al día, a pesar de que ahora se critica el que los niños no hacen más que jugar a la play y cosas así.

Por eso he querido poner en esta entrada un vídeo que me enseñó mi amigo Alberto hace tiempo para que os riáis un rato los que, como yo, crecísteis en los 80.

A propósito, el 21 celebro mi cumpleaños, así que nos vemos en el Burbujas.

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 El fin de semana pasado estuve con mis amigas Alicia y Chu, fue genial volver a verlas. Y, entre otras cosas, le dije a Chu que iba a intentar actualizar el blog cada fin de semana. Es viernes y voy a empezar.

He pensado, a veces lo hago, pero sólo a veces, que iré poniendo los momentos más importantes o que me gustaría compartir con todos los que me leéis (o leíais) que han ido ocurriendo desde ese día en que me inscribí en el gimnasio de mi barrio. Ha pasado mucho, de hecho ahora vivo en Córdoba y ya me ha dado tiempo a apuntarme aquí a otro gimnasio, en mi nuevo barrio (que se llama Santuario, como en la fuga de Logan) y volverme a dar de baja, pero esa es otra historia que ya os contaré en otra entrada.

En ésta, quiero que veáis unas fotos de la boda de mi hermana, y el bautiza de mi sobrinito. Fue el 25 de octubre, y yo soy la madrina del niño. Ahí va: